sábado, 28 de marzo de 2009

Grave contaminación del río Guadalquivir.

Miles de peces están apareciendo muertos en las orillas del Guadalquivir como consecuencia de la gran contaminación que sufren las aguas, agravada por la fuerte sequía que padece toda la región andaluza.
El trágico suceso se puede detectar en las inmediaciones de Andújar (Jaén), ciudad muy distante de cualquiera de las costas mediterráneas, pero en la que incluso se observa ya la presencia de numerosas gaviotas, que acuden a devorar el pescado muerto.
Según todos los indicios, el envenenamiento de las aguas viene producido por el vertido de residuos de una factoría para la fabricación de papel situada en la localidad de Mengíbar, unos kilómetros más arriba siguiendo el curso del Guadalquivir, así como por el vertido de alpechín procedentes de las almazaras olivareras. Al parecer, la empresa papelera ha sido objeto ya de numerosas denuncias. En cualquiera de los casos, resulta palpable el incumplimiento de toda la legislación sobre vertido de residuos en cauces fluviales. Nadie ha hecho nada por evitar el problema, a no ser los propios vecinos de Andújar, que se empeñan en trasladar los peces aún supervivientes de las aguas del Guadalquivir a las del Jándula, río situado en las proximidades y que sirve para el abastecimiento de la ciudad.
Las noticias sobre la contaminación en diversos puntos del río Guadalquivir son algo continuo; esta vez, es la elevada turbidez en la parte baja del mismo lo que alerta a ecologistas y pescadores, que ven en peligro su actividad económica.La contaminación en el río Guadaira, los vertidos de minas, excesivas lluvias, los trabajos en el Puerto de Sevilla, la erosión producida por el cultivo a gran escala, etc… son numerosas las actividades y acciones que ponen en peligro al río Guadalquivir en sus 657 kilómetros de longitud.En los últimos días la alarma ha sido dada por sectores ecologistas, que anuncian la elevada turbidez del río provocada por sedimentos en suspensión. Estos superan en 20 veces los valores habituales y está ocasionando graves problemas ecológicos y económicos en el bajo Guadalquivir. Esta turbidez es sólo una de las caras de la moneda de la contaminación que sufre el río por diversas agresiones. Los afectados son los acuicultores, que se nutren de las aguas del río para los criaderos de diversas especies como langostinos. Los pescadores del golfo de Cádiz también se ven afectados por esta concentración de sólidos, al impedir el crecimiento de las especies capturadas. Por último, también se ven afectadas la biodiversidad fluvial, vital para la conservación de los ecosistemas marinos del golfo de Cádiz y terrestres como Doñana que interrelacionan con el río y que dependen del buen estado ecológico del mismo.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/JAeN/ESPAnA/

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